febrero 28, 2018 Efrain

Tatuajes: Contar historias sobre la piel

Por Rosario Ortiz
Coordinadora creativa

Lo ves y te intriga. Por fuera parece que estás presente en la conversación, pero por dentro tu mente es una especie de Sherlock: intentas descifrar la forma, qué significa, si tiene 10 más por ahí escondidos, y principalmente cuánto le dolió. De repente, alguien en la conversación (o tú) se anima a preguntar, y lo que significa va más allá de lo que pensabas. Entre la historia de por qué se lo hizo y el significado, pasas de espectador a diseñador, pues hasta empiezas a visualizar cómo sería el tuyo. ¿Ves lo que acaba de suceder? La piel de alguien se convirtió en contadora de historias; comunicó y logró conectar de alguna manera, lo que nos lleva a pensar que ‘contenido’, no es exclusivo de pantallas o redes sociales.

Mira, para desglosar esto empecemos con lo básico. Según la Universidad de Wisconsin (es la de Minnesota, de hecho, pero tenemos algo por Wisconsin) entre las múltiples definiciones que puede tener, comunicación es básicamente enviar y recibir mensajes que transmiten un significado utilizando medios verbales o no verbales, los cuales a la vez son definidos por el contexto. Ahora, teniendo esto en mente pero dejando a un lado lo que comúnmente entendemos por comunicación, incluyendo los medios o hasta el meme que estabas viendo antes de leer esto, qué mejor ejemplo de expresión y mensajes que un tatuaje. Además de romper con lo tradicional -y probablemente con el corazón de tu mamá-, un tatuaje parte de la misma base de lo que significa comunicar: éste, junto con la piel, pasa a ser un medio no verbal que emite, y hasta recibe, todo tipo de mensajes. Deja de ser tinta sobre el órgano más grande del cuerpo y pasa a ser la historia, el momento, o símbolo de un contexto en particular. Independientemente de que algunos lo hagan más por gusto o moda que por significado, su esencia comunicativa siempre está. Al portarlo sobre la piel, un medio mucho más significativo que cualquier otro, da igual si es un gusano o un retrato, es un mensaje para quien se lo hizo y para quien lo ve.

Además, los tatuajes han sido portadores de mensajes por miles de años, y Cate Lineberry de Smithsonian.com (sí, no todo es Wikipedia) explica cómo desde Ötzi, la momia congelada con más de 5,200 años, hasta los Maori en Nueva Zelanda, los tatuajes han representado desde protección, usos medicinales, fertilidad, esclavitud o castigo, hasta un estatus social alto. Se repiten a través de la historia en distintas culturas pero al final de cuentas pretenden comunicar algo: si bien el propósito variaba, el medio los conectaba. Ahora, de Ötzi al 2018, ¿algo ha cambiado? Me di a la tarea de sondear entre amigos y conocidos qué es para ellos un tatuaje, y todos coincidían en algo: es una marca en la piel que pretende expresar o recordar un momento en particular. Así como cuando tomas una foto para no olvidar algo y contarlo o recordarlo después, lo mismo pasa con un tatuaje, y como me contó Poncho, un ingeniero que actualmente radica en Barcelona, “es una forma de marcar hitos en tu vida”.

Así que la próxima vez que veas a alguien con tatuajes, en lugar de crear tus propias conclusiones, recuerda que son una plataforma de contenido única y milenaria. En lo personal, la idea de hacerme uno está cada vez más presente: quiero algo que tenga que ver con el mar, con Spirit (el corcel indomable) y las caras de mi familia. ¿Qué opinan, paso a la historia con eso?

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