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Mil palabras, mil risas

Cartón Club. Caricatura por Darío.
*Caricatura por Darío

No por nada dicen que “una imagen vale más que mil palabras” y las caricaturas políticas cumplen con esta frase a la perfección. Engloban situaciones complejas con una gracia única, de tal modo que estas representaciones tan acertadas y llenas de veracidad, te llevan de las “mil palabras”, a las “mil risas” y por último, a las “mil reflexiones”.

La búsqueda y el contexto

Para este tema me sentí de vuelta a la vida de estudiante en busca de fuentes confiables; quería el Santo Grial: algo breve y conciso. Estaba a punto de caer en las manos de Wikipedia (tan siquiera para el primer acercamiento), hasta que me topé con una joya: La caricatura y la política por Fernando Ayala Blanco. Pura maravilla escrita por este doctor en Ciencias Políticas y Sociales por la UNAM.

En resumidas cuentas, una caricatura política es un elemento gráfico -llamase dibujo-, que representa a una persona, situación o ideología, y que a la vez cuenta con ciertos elementos exagerados o resaltados que contienen el punto focal o la problemática a destacar.

Tuvo su boom en el siglo XVIII por un inglés llamado William Hogarth, quien utilizaba este medio gráfico como sátira política. Más adelante, en el siglo XIX se criticó con este método al rey Luis Felipe en revistas hechas por Charles Philipon, y con las ilustraciones de artistas como Gustav Doré y Honoré Daumier.

 

La caricatura política en México

Ahora, llegando a lo bueno, en México se lanzó por primera vez en 1826 en una publicación llamada Iris. La caricatura no solo representaba el contexto que se vivía en el México del siglo XIX, pero también era un recordatorio de que nadie, sin importar su rango social, estaba exento de la crítica.

De acuerdo a Ayala, en un medio impreso como el periódico o revista, caricatura y texto unían fuerzas: una exageraba rasgos y la otra atendía o señalaba los vicios morales. Además era (y sigue siendo) un arma de doble filo, ya que con facilidad podía representar extremos de libertad o de posturas conservadoras. En la política mexicana, y lo que la concierne, había material de sobra: desde Santa Anna, representado como el “Quinceuñas” hasta Zedillo alias el “Pan Bimbo”, pasando actualmente por Trump y hasta el mismísimo “Bronco”.

La caricatura política en México sigue siendo un estandarte de hechos y valores; relata lo político, lo social y lo ridículo de ambas. Representa extremos y contradicciones tan ligadas como el hambre de poder y el hambre del pueblo, siempre utilizando la risa como un recordatorio de nuestra realidad. Entre sus exponentes destacan Ernesto García Cabral, Salvador Pruneda, y Eduardo del Río, también conocido como “Rius”.

 

Entre cartones y clubes

Burlarnos de nosotros mismos ha sido un escape, en muchas ocasiones, a problemas terribles que nos afectan a modo personal o como sociedad. Este medio de expresión, aunque tal vez no está en nuestro news feed diario, vale la pena aclamar y mantener vivo. Hoy en día, Cartón Club, sociedad con más de 10 años de experiencia que cuenta con los mejores caricaturistas de América Latina, pone en alto este elemento gráfico con mensajes que nos competen a todos.

Por Rosario Ortiz
Coordinadora creativa
Referencia:
Blanco, et al. (1996). La caricatura y la política. Estudios políticos, Revista de las
     especialidades de ciencia política y administración pública, 12, 249-252.

¿Cuándo el diseño deja de ser bonito?

Foto por Data Gogia en Unsplash
Por Rosario Ortiz
Coordinadora creativa

 

¿Le creerías a alguien si te dice que quiere cambiar al mundo? ¿Le seguirías creyendo si supieras que es diseñador? Si pensaste que ‘sí’, excelente, eres de los nuestros. Si por tu mente pasó un ‘no’, esto no te interesa.

Mientras estudiaba diseño industrial, principalmente en mi último año, me cayó el veinte de que es una profesión enormemente subestimada y poco valorada. La idea de que el diseño es meramente hacer cosas bonitas, así como su lado consumista, tuvo un auge en los ochentas cuando diseño y neoliberalismo se conocieron. Sin embargo, al acumularse los años -y los excesos-, las consecuencias se están haciendo notar en resultados tan alarmantes como el cambio climático. Actualmente, cada vez hay más personas, y empresas, que están tomando consciencia y se lo están pensando seriamente.

Esta transformación, o más bien noción de que las cosas deben mejorar, ha sido impulsada por emprendedores, movimientos, o metodologías que rompen con lo tradicional, y para esta ocasión vamos a abordar dicho cambio a través de dos temas que tienen como objetivo ampliar tu panorama sobre el diseño. ¿Conoces la economía circular y el diseño especulativo? Si pensaste “¿espe… qué?”, aquí te va una pequeña introducción:

Imagínate un tipo de diseño en el que todo lo que se crea -TODO-, está pensado para que al final de su vida útil se pueda restaurar, regenerar o reintegrar a un nuevo ciclo de vida. ¿Suena ideal no? Empaques hechos a base de hongos, textiles naturales hechos a base de desechos orgánicos, o hasta un sistema que renta/vende jeans. La economía circular considera el ‘pre’ y ‘post’ de las cosas o servicios para disminuir los desechos y optimizar los recursos. IDEO o la Ellen MacArthur Foundation son expertos en el tema.

Ahora, imagínate un mundo en el que parte de tu ADN corra dentro de todos los seres vivos, ¿crees que eso te haría más consciente de tu entorno? Este tipo de escenarios, en los que domina la imaginación, aspectos que causan debate, y preguntas como ‘¿Qué pasaría si…?’, son parte de la esencia del diseño especulativo. El elemento clave aquí es atreverse a imaginar “futuros” y posibilidades, para provocar, debatir, e idear situaciones que nos hacen entender el presente para forjar un mejor futuro. Anthony Dunne y Fiona Raby lo explican a detalle en su libro Speculative Everything: Design, fiction, and social dreaming.

Este es el comienzo de una serie de posts en los que vamos a aprender, explorar, y conocer sobre ambos temas, tomando como referencia a los grandes previamente mencionados (FYI, ‘grandes’ = el libro, IDEO y la fundación).

Así es que desempolva tu lado Dora la Exploradora, prepara tu navegador de elección, y únete.

¿Estás listo?

 

*Foto por Data Gogia en Unsplash

 

¿Esto me huele a…manipulación?

Por Rosario Ortiz
Coordinadora creativa

Si creciste en Monterrey, Nuevo León, no era raro escuchar que la gente iba al ‘Otro Lado’ por vacaciones, algún puente, o hasta en un día a modo express. En lo personal me tocó ir en contadas ocasiones, pero de las veces que fui recuerdo principalmente dos cosas: las hamburguesas de Whataburger y el olor cool y fresco al entrar a la tienda de ropa Abercrombie & Fitch. Yo sé que para muchos esa tienda les va a sonar como una moda muy de principios de siglo (y lo es), pero en realidad, ellos fueron de las primeras tiendas en utilizar cierto aroma para crear toda una experiencia de compra. Pero, ¿cómo es que podemos conectar olores con cosas, personas, y emociones?

Para entender esto sin perderme entre términos médicos encontré una TEDx Talk muy interesante sobre el poder que tiene el olfato en nuestras vidas (y bolsillos). En el video, la ponente Holladay Saltz, una perfumista fundadora de la compañía de fragancias Apoteke Tepe, capta tu atención como nunca en tu vida al hablar sobre un sentido que probablemente no tenías mucho en cuenta. De entrada, ella describe que lo que olemos llega a una parte del cerebro denominada sistema límbico, lugar donde se almacenan las memorias a largo plazo, las emociones, el instinto sexual, entre otras cosas. Al conectar con esta parte, el olfato en realidad es un sentido complejo que tiene la habilidad de influir en nuestro humor, acciones y deseos.

El olfato y tu comportamiento

En un punto de la plática Saltz menciona un caso de asociación muy interesante con respecto a qué pensamos cuando oímos la palabra “limpio”, su conexión con un aroma cítrico, y hasta con la moral. No sé a ustedes, pero a mí me viene a la mente la flojera de lavar los platos o la imagen de mi mamá diciendo que recoja mi cuarto, pero Saltz menciona que en un estudio la gente estaba más dispuesta a hacer algún tipo de acción altruista como donar o ser voluntario, si el espacio en el que estaban olía a esos toques cítricos del Windex. ¿Pueden creerlo? Si un olor puede funcionar para crear cierto ambiente de confianza que te incita a donar, claro que funciona para hacerte gastar de más si estás en un espacio con un olor que crea un mood adecuado para tí y para muchos. Saltz menciona que así como nos venden productos o alimentos procesados, también nos venden olores procesados cuidadosamente creados para cubrir todo lo demás y atraernos por medio de cierto recuerdo o sentimiento, manipulando nuestro comportamiento.

Maquinado por una empresa para darte en tu mero corazoncito, o como una oportunidad de diferenciarse entre la competencia, el marketing olfativo es solo una probadita de cómo actualmente innovar en productos o servicios ya no implica solo que lo podamos controlar con nuestro celular; ahora se requiere una trama más dinámica y multisensorial. Para mí, ser atraída a Abercrombie & Fitch por aquel olor fresco y cool (o por los chavos que te recibían en la entrada) es parte de una de mis memorias asociadas con olores, pero me atrevo a decir que las marcas no pudieron conmigo. Entre mis memorias olfativas domina el olor a leña y mi infancia en el rancho, el olor cítrico de la flor de azahar, el aroma agradable que te llega al entrar a una tienda departamental… maldita sea, sí caí.

 

Tatuajes: Contar historias sobre la piel

Por Rosario Ortiz
Coordinadora creativa

Lo ves y te intriga. Por fuera parece que estás presente en la conversación, pero por dentro tu mente es una especie de Sherlock: intentas descifrar la forma, qué significa, si tiene 10 más por ahí escondidos, y principalmente cuánto le dolió. De repente, alguien en la conversación (o tú) se anima a preguntar, y lo que significa va más allá de lo que pensabas. Entre la historia de por qué se lo hizo y el significado, pasas de espectador a diseñador, pues hasta empiezas a visualizar cómo sería el tuyo. ¿Ves lo que acaba de suceder? La piel de alguien se convirtió en contadora de historias; comunicó y logró conectar de alguna manera, lo que nos lleva a pensar que ‘contenido’, no es exclusivo de pantallas o redes sociales.

Mira, para desglosar esto empecemos con lo básico. Según la Universidad de Wisconsin (es la de Minnesota, de hecho, pero tenemos algo por Wisconsin) entre las múltiples definiciones que puede tener, comunicación es básicamente enviar y recibir mensajes que transmiten un significado utilizando medios verbales o no verbales, los cuales a la vez son definidos por el contexto. Ahora, teniendo esto en mente pero dejando a un lado lo que comúnmente entendemos por comunicación, incluyendo los medios o hasta el meme que estabas viendo antes de leer esto, qué mejor ejemplo de expresión y mensajes que un tatuaje. Además de romper con lo tradicional -y probablemente con el corazón de tu mamá-, un tatuaje parte de la misma base de lo que significa comunicar: éste, junto con la piel, pasa a ser un medio no verbal que emite, y hasta recibe, todo tipo de mensajes. Deja de ser tinta sobre el órgano más grande del cuerpo y pasa a ser la historia, el momento, o símbolo de un contexto en particular. Independientemente de que algunos lo hagan más por gusto o moda que por significado, su esencia comunicativa siempre está. Al portarlo sobre la piel, un medio mucho más significativo que cualquier otro, da igual si es un gusano o un retrato, es un mensaje para quien se lo hizo y para quien lo ve.

Además, los tatuajes han sido portadores de mensajes por miles de años, y Cate Lineberry de Smithsonian.com (sí, no todo es Wikipedia) explica cómo desde Ötzi, la momia congelada con más de 5,200 años, hasta los Maori en Nueva Zelanda, los tatuajes han representado desde protección, usos medicinales, fertilidad, esclavitud o castigo, hasta un estatus social alto. Se repiten a través de la historia en distintas culturas pero al final de cuentas pretenden comunicar algo: si bien el propósito variaba, el medio los conectaba. Ahora, de Ötzi al 2018, ¿algo ha cambiado? Me di a la tarea de sondear entre amigos y conocidos qué es para ellos un tatuaje, y todos coincidían en algo: es una marca en la piel que pretende expresar o recordar un momento en particular. Así como cuando tomas una foto para no olvidar algo y contarlo o recordarlo después, lo mismo pasa con un tatuaje, y como me contó Poncho, un ingeniero que actualmente radica en Barcelona, “es una forma de marcar hitos en tu vida”.

Así que la próxima vez que veas a alguien con tatuajes, en lugar de crear tus propias conclusiones, recuerda que son una plataforma de contenido única y milenaria. En lo personal, la idea de hacerme uno está cada vez más presente: quiero algo que tenga que ver con el mar, con Spirit (el corcel indomable) y las caras de mi familia. ¿Qué opinan, paso a la historia con eso?

Amor por las marcas: memorias de chocolate

 

Por Elsa Caballero 
Curadora de contenido.

Todavía recuerdo el olor de la cocina de mi Abuelita Ofelia; llegué a estar convencida de que no había un mejor lugar sobre la tierra que aquélla cocina modesta e iluminada en donde siempre estaba ella.

Cada vez que uno de sus numerosos nietos cumplíamos años, mi Abuelita Ofelia se daba a la tarea de preparar su tan famoso pastel de chocolate oscuro. Ella hacía sentir especial al nieto festejado invitándolo a participar en la confección de su propio pastel y ya era decisión del cumpleañero si quería invitar a alguno de sus demás primos a ayudar en la preparación. Era una fiesta cernir la harina, batir los huevos, la leche y la olorosa vainilla mientras el horno se calentaba, pero lo verdaderamente asombroso era ver a mi abuela preparar el betún de chocolate para el pastel, eso era para nosotros una especie de ritual sagrado. Veíamos en silencio como abría la puerta de la alacena y sacaba una caja hecha de aluminio que decía en letras grandes y oscuras: COCOA HERSHEY’S; luego sacaba un paquete de azúcar pulverizada y cantidades industriales de mantequilla. Era fascinante ver cómo mezclaba los ingredientes con la batidora y cómo, al agregar la cocoa, el azúcar pulverizada se iba tornando del color del chocolate. Al terminar de hacer el betún, Abuelita Ofelia le quitaba las aspas cubiertas de chocolate a la batidora y le entregaba una al nieto festejado y otra al nieto ayudante en turno para que saboreáramos aquél delicioso betún. Las aspas siempre quedaban limpias y nosotros felices. Es en mi infancia donde encuentro el origen del amor que le profeso Hershey’s; Milton Snavely Hershey, fundador de la compañía en 1894, jamás se hubiera imaginado que su humilde cocoa en polvo marcaría mi niñez para siempre.

Según Kevin Roberts, autor del libro Lovemarks: el futuro más allá de las marcas, “lo que mueve a los seres humanos es la emoción, no la razón, lo que marca la diferencia entre emoción y razón es que la emoción nos lleva a la acción, mientras que la razón nos lleva a elaborar conclusiones”, luego entonces, no es extraño establecer lazos emocionales con ciertos productos que tuvieron la atinada fortuna de estar presentes en momentos importantes de nuestra vida, que nos evocan buenos sentimientos y épocas mejores.

Porque precisamente eso es lo que hacen las lovemarks: posicionarse en su público por medio de su corazón generando una enorme cantidad de seguidores gracias a los lazos emocionales que teje con ellos. Conforme he ido creciendo Hershey’s ha caminado a mi lado con sus kisses y sus exquisitas barras de chocolate, en mi alacena no falta una lata de cocoa y sin duda podrás adivinar con qué está hecho el betún de los pasteles de mis hijos, sin importar la edad que tengan. Sí, seguro pensarás: -Hershey’s es solo azúcar, polvo saborizante y golosinas dañinas para la salud-, y yo con toda seguridad y con una franca sonrisa te diré que no, que para mi Hershey’s es mucho más que eso…es el camino que me lleva de regreso a la cocina de mi Abuelita Ofelia, en donde siempre fui feliz.

Naturalmente Cemex

Captura de pantalla 2015-12-16 a las 11.31.08 a.m.

A mediados de julio recibimos una invitación que nos pareció irresistible: encontrar un tesoro y hacerlo público. El mapa que nos dieron fueron cuatro extraordinarios libros con fotografías de paisajes, animales, flores, pueblos increíbles y territorios remotos.

Fue un viaje de varios meses en los que descubrimos especies en peligro de extinción, lugares de extraordinaria belleza, que son considerados patrimonio de la humanidad. Como Simbad el Marino navegamos por los siete mares y nos sumergimos en las profundas aguas del Ártico. Así, entre focas y osos que no son de peluche, aprendimos qué es un bioma y por qué debemos cuidarlo.

Encontrar el tesoro de Cemex Nature y colocarlo en una nueva plataforma digital resultó mucho más emocionante de lo que esperábamos. Con la colaboración de nuestros aliados y amigos de Nett, dejamos que los elementos aire, tierra, agua y vida se convirtieran en grandes cofres donde el usuario puede disfrutar de este valioso contenido. También pueden descargar el e-book o comprar la extraordinaria versión de coffe table book, que en estas fechas puede ser además un regalo inolvidable.

Contenido de calidad, imágenes de reconocidos fotógrafos y un diseño amigable para móvil son el resultado de un trabajo en equipo que, gracias a la confianza del Staff de Cemex, hoy podemos compartir con el mundo.

El mundo se ha vuelto social

La revista líder en Panamá, Mundo Social vuelve a capturar la atención de sus lectores y anunciantes ofreciendo una imagen más contemporánea y nuevas secciones que están ¡de lujo!

BEST, LO MEJOR DE CADA SECCIÓN

Con su tercer rediseño en menos de 10 años, Mundo Social logra el equilibrio gráfico y editorial entre el corazón empresarial de la revista con los nuevos contenidos de lujo y estilo de vida.

Sus cuatro bloques agrupan e identifican el tipo de contenido de una forma atractiva y fácilmente navegable.
La primera sección es BLINK, en la cual se despliegan temas de lujo, la segunda es el corazón, EVENT,  que ofrece la más completa cobertura de eventos y reseñas empresariales,  las tercera es SOCIAL, que engloba lo más destacado y exclusivo de la expresión social y por último TREND una novedosa sección que explora las tendencias en estilo de vida.

El rasgo característico de Mundo Social es su capacidad de convocar a los personajes más destacados de Panamá con entrevistas, hombres y mujeres que revelan las claves de su éxito y las facetas más interesantes de su vida personal.

Así mismo en sus más de 270 páginas—algo extraordinario en estos tiempos— ofrece interesantes artículos de coyuntura, apuntes y novedades de todo el ámbito empresarial.

Con este rediseño Mundo Social vuelve a ser punta de lanza en un mercado por demás competido y que exige a las editoriales ser creativos en su despliegue, comercialización y distribución no sólo impresa sino digital.

El mayor reto para Toorange  fue sin duda, construir un sistema gráfico de alto impacto que lograra  atraer a un nuevo sector de lectores y anunciantes sin trastocar la fórmula única de Mundo Social que lo ha mantenido en su posición de líder.

El resultado está a la vista y hoy se los compartimos.

#feliznocumpleaños to moi

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Me la eché toda. Todita. Desde el contenido y las borregadas en redes sociales, la entrevista con Adela, los menús de terror hasta el niño herido. Me chuté las portadas y hasta leí los anuncios, sí, LOS ANUNCIOS. Cuando la cerré, volví a revisar la portada de aniversario de moi (se dice mua) y me dije: “Definitivamente no se le puede dar gusto a todo el mundo”.

Seré clara. Una de las cosas que más me gustó de moi cuando la leí por primera vez fue su tono: fresco, coloquial y muy, muy divertido. En esa ocasión, también Martha Debayle estaba en la portada y nos prometía con su edición de estreno algo distinto a lo que casi todas las lectoras —y editoras— estamos acostumbradas a leer. Lo que me pregunté entonces era si serían capaces de sostener su fórmula editorial en un mercado que va en picada. Y a 12 meses, los hechos me dan la respuesta.

PONTE DONDE TE ENCUENTREN
No voy a mentir, no tengo los 12 ejemplares, sólo cinco ediciones que he ido encontrando en el aeropuerto porque no está demás comentar que la distribución es el cementerio de revistas luego del quiebre de DIMSA. Por eso, encontrarla en Monterrey es poco menos que imposible y en Chilangolandia es una aventura, así que descubrir que tienen su moimap para que la encuentres fácil es una gran estrategia y estar disponible en tablet y web, definitivamente, el futuro.

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A LA MARTHA BIEN
Este mes tuve la fortuna de viajar al DF y ver a Martha en puestos haciendo boca de pescado, o diciendo mua; también la vi embarrada de pastel y soplando velitas en un camión amarillo. Hago énfasis en la promoción de moi porque es una revista que «sobrevive» a la imagen de Martha. De alguna forma, su equipo (o sus esclavos) han logrado exorcizarla y consolidar una propuesta editorial que puede vender aún sin su foto en la portada, como una Oprah wannabe. A Martha la usan cuando se necesita. Luego de leer la sección «Lo bueno de lo malo», no me cabe la menor duda que moi es un reflejo de la personalidad de esta creativa mujer, capaz de lograr que su imagen juegue a favor de la revista moi y no en contra, como en el caso de Fernanda.

#túdimua y todo lo que se le parezca
Si bien la primera portada, y ésta de aniversario, Debayle se lleva las palmas, los números intermedios son una mezcla diviertida y extravagante de temas no necesariamente femeninos, y aquí, moi empieza a mantener mi interés. ¿Por qué? Porque si bien podría parecer una revista de «damitas godínez» como la apodan sus detractores, es interesante ver la participación de los hombres.

Cuando leemos con atención, descubrimos que moi combina los géneros en sus artículos, de tal forma que son dirigidos hacia «seres humanos» que tienen las mismas broncas de autoestima, tragadera, rollos internos y azotes laborales o pasionales. A un año, sus textos son una sutil referencia a Quo, por lo interesante; a Chilango, por el lenguaje desenfadado y a Prevention, por su rigor de especialistas. Y aunque sus temas son tan comunes como qué ponerte en una fiesta o cómo elegir unos lentes, la forma de contarlo es lo que la hace única y adorable. El manejo de redes sociales, sus hashtag y el radio la convierten en un fenómeno que extrañaba.

¿Su talón de aquiles? El diseño
moi tiene una portada definida, es imposible confundirla con otra, pero no te queda claro quién es su lector, lo que es excelente para los Millennial, resulta terrible para los X e incierto para los anunciantes tradicionales. Sus conceptos son buenos, pero la ejecución no es pareja y eso se hace aún más evidente cuando las “reinterpretan”, así hay de chile, dulce y ¿mariposas?

Cada spread parece de diferentes revistas; aunque sus secciones y productos editoriales son geniales, el diseño es caótico en jerarquía y ritmo, lo cual sorprende a los Millennials, confunde a los X y enloquece a los editores.

¿Algo más? Los anuncios pueden leerse, sí, leíste bien, los publirreportajes de moi tienen el estilo y tono de la revista, así que para un lector común, pasan sin que se entere que era anuncio. Los anunciantes y vendedores deben estar felices, los editores, ¿preocupados? por tener harto trabajo y conseguir colaboradores que vendan sin vender un colchón o un jabón vaginal. En lo personal, esta estrategia es un gran acierto muy contemporáneo de branded content que podría mejorarse aún más, precisamente cuidando el diseño y el ritmo.

Con todo este caos, la revista crece en una industria raquítica, se va colando en las conversaciones de los godínez, pero también de los consultores como yo y poco a poco se adueña de la calle y del ciberespacio, aunque como dije al principio, quizá no le dé gusto a todos. Y qué bueno.

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#feliznocumpleaños, @Revistamoi de parte de @BarbieKundera!

Un rediseño de más de 18 millones

Cover

¡El periódico Coppel está de estreno! Desde hace un par de días, la edición de marzo ha llegado a la casa de millones de mexicanos con una nueva imagen rediseñada por Toorange, gracias a la invitación que nos hizo el despacho Danilo Black México.

Con una propuesta que une su catálogo de productos y contenido, esta publicación sui géneris con el mayor tiraje en Latinoamérica –más de 18 millones de ejemplares a nivel nacional– vuelve a cambiar el look para lucir un diseño más orgánico y brindar contenidos de mayor valor.

Nuestra primera propuesta fue cambiar el lay out, el cual pasó de ser modular a orgánico para brindar mayor flexibilidad y contraste visual. Decidimos usar las tipografías Remo y Tungsten, que brindan más versatilidad y agilidad, además de que optamos por limpiar la revista: eliminamos los fondos con textura y color, y ubicamos los productos sobre fondo blanco de tal manera que pueden lucir muchísimo más y tener mayor protagonismo en las páginas.

Sobre la cara editorial, la publicación ahora integra contenido y productos: en lugar de que el contenido esté separado de su oferta comercial, la solución fue integrar la información y volverla más útil para el lector con el fin de que le ayude a tomar decisiones a la hora de comprar, brindando así un mayor valor. Formulamos textos mucho más amigables, más cercanos y empáticos con el lector contemporáneo: textos breves y muy dirigidos a la acción.

En cuanto a las secciones, considerando el tipo de publicación y lectores, que buscan información concreta, éstas fueron nuestras propuestas: Mi estilo –sobre tendencias de moda-, Novedades –lanzamientos de Coppel-, Mi casa –con soluciones para decorar o renovar el hogar-, Mi mundo –información relevante sobre educación y bienestar- y Mis gadgets –todo sobre tecnología-.

¿Qué dicen, colegas? ¿Qué les parece el nuevo diseño?

Millennials prefieren leer en papel, for real?

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Frank Schembari ama los libros impresos. Le encanta cómo huelen. Le encanta hacer garabatos en los márgenes, subrayar frases interesantes y doblar la esquina de alguna página para releerla después.

No es un jubilado que toma té en alguna librería famosa; es un joven de 20 años que estudia en American University y que lee entre clases la historia de Israel, logrando ser la evidencia de la gran ironía de la era de internet: los nativos digitales prefieren leer en papel. “Me encanta la sensación de leer así”, dice Schembari, quien lee bajo la luz natural en un atrio de la escuela con su celular al lado. “Me gusta sostenerlo, además que no se mueve ni suena”.

Los editores de libros de texto, dueños de librerías y encuestas a estudiantes dicen que la generación de los Millennials todavía prefiere claramente leer en papel con fines didácticos o por placer, idea que sorprende a algunos expertos dada la propensión de un mismo grupo a consumir la mayor parte de otros contenidos en formato digital.

Un estudio piloto de la Universidad de Washington sobre libros de texto digitales encontró que una cuarta parte de los estudiantes que recibió e-books de forma gratuita compró sus versiones impresas. “Son personas que no tienen recuerdos de cómo huelen los libros”, explica Naomi S. Baron, lingüista de la universidad estadounidense que estudia la comunicación digital. “Es bastante sorprendente”.

A principios de febrero, Baron publicó “Palabras en pantalla: el destino de la lectura en un mundo digital”, un libro (de tapa dura y en digital) que examina las preferencias de los estudiantes universitarios por el papel y explica la ciencia del por qué la versión que proviene de árboles muertos es a menudo superior a la versión digital. Los lectores tienden a leer por encima en las pantallas y se distraen más, lo que afecta su comprensión.

Durante las encuestas, Baron les preguntó a los estudiantes qué era lo que menos les gustaba de leer en una versión impresa. Su respuesta favorita: “Me lleva más tiempo porque leo con más atención”. La preferencia por el papel ante la tecnología digital se refleja en las librerías independientes, como Curious Iguana, en el centro de Frederick, Maryland, donde la propietaria Marlene England explica que los jóvenes de la generación Millennial dice que prefieren libros impresos porque “es más fácil seguir las historias”.

Estudios muestran que la mayor tasa de lectores de papel se encuentra entre 18 a 29 años, y el mismo grupo de edad sigue utilizando enormemente las bibliotecas públicas. Se puede observar en el esfuerzo de los editores de libros de texto de universidad por trasladar sus negocios a versiones digitales más rentables.

Don Kilburn, presidente de América del Norte de Pearson, la editorial más grande en el mundo y referente en la educación, asegura que la migración a lo digital “no se ve como una revolución en este momento; parece una evolución y en el mejor de los casos, algo irregular”.

El panorama más evidente es en los campus universitarios, donde los estudiantes todavía cargan mochilas llenas de libros, aunque aumente la tendencia por tomar notas (o revisar Facebook) en sus computadoras portátiles durante clases. En American University, Cooper Nordquist, estudiante de Ciencias Políticas, incluso está dispuesto a cargar el libro de 900 páginas del clásico “La democracia en América”.

“No me puedo imaginar leer a Tocqueville o entenderlo en versión digital”, dice entre clases, mientras revisa su e-mail. “Eso sería terrible”. Sin haber leído el libro de Baron, las razones de su preferencia por el papel coinciden con los hallazgos de la lingüista.

Para Nordquist, lo más importante es “construir un mapa físico en la mente para entender el lugar de las cosas”. Los investigadores dicen que los lectores recuerdan la ubicación de la información simplemente por página y el diseño de texto – que, por ejemplo, la pieza clave del diálogo fue en esa página del libro que tenía un párrafo muy largo y una mancha en la esquina. Los investigadores creen que este factor juega un papel clave en la comprensión.

Pero eso es más difícil en las pantallas, sobre todo porque el tiempo que dedicamos a la lectura en línea es para escanear y leer por encima, con poco espacio (o tiempo) para marcadores mentales. Baron cita estudios que muestran que los lectores invierten un poco más de un minuto en las páginas Web y sólo el 16% de las personas lee palabra por palabra. Ese comportamiento puede afectar en los patrones de lectura cuando se trata de leer textos más largos en pantalla. “No puedo digerir tanto”, le dijo un estudiante a Baron. Otro mencionó: “Es más difícil mantener la atención en línea”.

Otro problema importante especialmente para los estudiantes universitarios es la distracción. La vida de los Millennials se experimenta cada vez más a través de las pantallas. En sus estudios, Baron escribe que encontró resultados asombrosos al preguntarles a los estudiantes si tenían más probabilidades de realizar múltiples tareas en forma impresa (1%) frente a la lectura en pantalla (90%).

Mientras hablaba con estudiantes de segundo año sobre el comportamiento digital, Baron trajo a colación el problema de prestar atención al estudiar frente a una pantalla. “Me distraigo mucho”, confesó un estudiante. “Termino de leer un párrafo, me voy a Tumblr y luego tres horas más tarde, aún no termino de leer lo que tenía pendiente”.

Hay razones peculiares, posiblemente relacionadas con la pereza, de que muchos estudiantes universitarios prefieren los libros impresos; de hecho, les gusta rentar libros de texto que ya están resaltados y tienen notas en los márgenes. Wallis Neff, estudiante de segundo año de Periodismo, dijo que estaba encantado de tener un libro de texto de psicología del año pasado. “Tenía un montón de notas y cosas, comparando varias ideas”, dijo. “Fue muy útil”.

¿Cuándo fue que los estudiantes dijeron que preferían digital? 

Para las clases de ciencias y matemáticas, los libros de texto digitales a menudo brindan acceso a portales en línea que ayudan a resolver problemas de estudio y dan seguimiento al aprendizaje. Los editores de libros de texto están promoviendo este “ambiente digital de aprendizaje” para hacer la educación en pantalla más atractiva. Los estudiantes prefieren libros digitales cuando necesitan localizar información rápidamente (no hay control F en un libro impreso) y por costo (en especial, cuando son gratis).

La Agrupación para el Estudio de la Industria del Libro recientemente encontró que aproximadamente una cuarta parte de 1,600 estudiantes sondeados ha descargado o conocía a alguien que ha descargado libros de texto pirata.

Resulta que los estudiantes no son tan nobles en sus hábitos de lectura cuando necesitan dinero para la cerveza y se convierten en ladrones de conocimiento. Pero robar textos probablemente es más una reflexión sobre los crecientes costos de la educación superior – y el precio de los libros de texto, un 82% desde 2002 hasta 2012- que algún deseo secreto de los estudiantes a leer en digital. Si el precio no fuera un factor, la investigación de Baron muestra que los estudiantes prefieren claramente leer en papel y otros estudios muestran resultados similares.

El problema, describe Baron, es que ha habido un “reinicio pedagógico”, donde las universidades y los editores de libros de texto están presionando cada vez más a sus estudiantes a la tecnología digital para ayudar a sufragar costos “sin pensar mucho en las consecuencias educativas”. “Tenemos que pensar más detenidamente sobre el aumento del rechazo de los estudiantes a la lectura extensa”, escribe Baron.

Y esa idea no debe limitarse a la generación de los Millennial. En Estados Unidos, los sistemas escolares están comprando millones de tablets y computadoras portátiles para uso en el aula, con la promesa de actualizar los libros de texto más fácilmente, menores costes, menos tensión en la espalda por pesadas mochilas y más interactividad. Pero las desventajas potenciales no están siendo consideradas, dijo. “¿Qué está pasando en la educación estadounidense hoy? Eso es lo que me preocupa. ¿Qué está pasando en la mente americana?”.

Cuando Baron comenzó a investigar su libro sobre la lectura, algunos de sus colegas respondieron con compasión. “¿Es que no he entendido que la tecnología avanza?”, escribe. “¿Que los coches sustituyeron a los caballos?, ¿que la impresión reemplazó a los manuscritos?, ¿que las computadoras reemplazaron a las máquinas de escribir y las pantallas digitales a los libros?, ¿qué no había leído las estadísticas sobre el número de lectores digitales y tabletas que se vendían?, ¿no veía a todas esas personas que leen libros electrónicos en sus dispositivos móviles?, ¿era simplemente incapaz de adaptarme?”.

Pero después de enterarse de lo que la generación de los Millennial verdaderamente piensa del papel, Baron concluye: “Con este estudio, me siento reivindicada”.

Traducido por Toorange.
Artículo original publicado por Michael S. Rosenwald en Washington Post en http://wapo.st/1BcFIZo

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